Sin permiso

"La poesía intenta ser un ejercicio de conocimiento, de memoria. Esa memoria anárquica y libre que juega con nosotros a conocer y a reconocernos . Un baúl que de pronto abrimos y en el que encontramos lo más inesperado. Jerarquizamos los recuerdos y luego ellos adquieren valor por sí mismos, se revelan. Uno, mientras escribe, se acerca a su parte más íntima, más propia. Lo mismo sucede cuando hacemos deporte, especialmente en los deportes de fondo, vamos buceando en nuestro interior, nos acuden las dudas, encontramos respuestas, nos acercamos a establecer nuestros límites."
Sin pedir permiso tomo prestadas estas palabras que Francis nos ha regalado en la última entrada del blog que comparte con Miguel "Pajel" sobre su preparación para el Maratón de las Arenas. Las tomo prestadas, sin permiso, porque me han gustado y porque quiero devolver los guiños que me lleva haciendo desde que inauguraron ese espacio, para que pruebe su propia medicina. Y también sin pedir permiso, esta vez a Tere, vuelvo a dejarme caer por aquí para contar algo que tiene que ver con los viajes en bici pero en lo que no hay bici. Esta mañana, de la mano de Fran -mi hermano- y José Antonio, el Picón de Jérez me ha dado permiso para que lo visitara por primera vez en invierno, con mucha nieve y en un día en que el tiempo ha hecho de la ruta una expereincia que ya estoy deseando repetir. Me lleva a escribir estas palabras el hacer una llamada modesta para conocer algunas de las maravillas que tenemos muy cerca y que son grandes desconocidas. Es el caso de Sierra Nevada, recordando que Sierra Nevada es mucho más que la estación de esquí en la que hoy, según me contaba Tere, había catorcemil esquiadores. Menos mal que subiendo al Picón había bastantes menos.
Después de la primera integral que con esos dos mismos elementos por compañeros hice hace algunos veranos, estaba deseando volver a alguno de esos tresmiles en invierno. Sucede (que me canso de ser hombre) muchas veces y en muchos otros ámbitos de la vida que cuando una idea o un deseo van desapareciendo o encontrando acomodo cada vez más lejos de lo inmediato, ¡zas!, se presentan recordándonos que eran reales y reclamando humildemente un protagonismo que consideran merecido. Y como las elevadas expectativas también habían ido viniendo a menos al tiempo que el deseo bajaba de intensidad, la subida de hoy ha recibido a un servidor fácil de impresionar, atento sin exigencias, medianamente sereno y con los canales perceptivos abiertos de par en par. La montaña es grande y a mí me lo ha parecido más todavía. Hoy he disfrutado con creces la cara buena de la inocencia del debutante, la fugaz recuperación de la capacidad de asombro de la infancia. Queda en mi recuerdo sabiendo que "la memoria no es un animal doméstico. Prefiere cazar sola y vivir las preguntas cruzadas de la noche." L.Gª Montero.
Gracias Fran, gracias Jose. Gracias por no tener que pedir permiso.
Una pena que no hayas venido tú.
No pasa nada.




Comentarios sobre Sin permiso
nos conecta sin deseo
No pasa nada. Un placer haber estado y subido al pico a través de tus sensaciones y tu relato. Las bicis no se enfadan porque escribas en el blog de viajes a pie, les da envidia sana, pero poco más.
UN PLACER HERMANO, YA SABES CONTIGO AL FIN DEL MUNDO.
Amigo Miguel, no te tomes nunca permiso. Tienes vigente el visado. Y sostengo "sin tregua el estandarte de la envidia" de no haber estado allí, de no haberlo vivido para sentirlo y contarlo...aunque muy bien sentido y contado queda...Gracias...