De nuevo en ruta: Sta. María de Nieva, Taberno, El Saliente, Chirivel,...
Tere por trabajo (otra vez) y Jorge, mi cuñado, por motivos no muy claros, hicieron que este mini viaje de dos días lo emprendiera solo y mondo. Dos jornadas dan para lo suyo, e ilusionarse con que para tan poco tiempo es necesario menos equipaje es inútil; la mayoría de las cosas que hay que cargar para un viaje largo también hay que llevarlas para uno en versión mini, sobre todo si se quiere cocinar y acampar. Así que con la impresión de que llevaba mucho bulto para dos jornadas, salí el sábado 12 por la mañana bien temprano. La idea era recorrer unos 200 km saliendo y llegando a La Alberquilla. Por la carretera paralela al trasvase llegué y crucé Almendricos, después Las Norias y, ya al otro lado de la autovía, pasé por Las Labores, Urcal (en cuya fuente dice AGUA NO POTABLE pero todos la beben) y El Gor. Después de la rampa conocida como El Martillo, y antes de llegar a Santa María de Nieva, me desvié hacia Las Minas, La Hoya, Gateros, Los Llanos, unidos por pistas de tierra, ramblas y caminos estrechos de asfalto. Si pudiera recorrería el mundo por este tipo de caminos. De ahí a Taberno donde arroz con atún y siesta de banco de parque me devolverían las fuerzas que iba a necesitar para terminar el día. Le siguieron El Madroño, en cuya fuente escondida se leía:
De entre la piedra dormida
naces dulce y liberada,
el aire te da su espalda
la aurora su amanecida.
Manas resuelta y helada
desde la profunda hondura
y vas dando tu ternura
al labio, donde palpitas,
y a la sed, cuando la citas,
para darle tu frescura.
J. Carretas
El Madroño, enero 1983,
Tras el refresco, las Pocicas y la estupenda subida al Santuario de La Virgen del Saliente. Salvada la Sierra de Las Estancias después de Cerricos, empecé a buscar un buen lugar para plantar la tienda. Antes, al salir deCerricos, tuve un buen encuentro con un matrimonio mayor del lugar. Además de indicarme el camino, el hombre, menudo, encorvado y enérgico hablador, me soltó un "Que Dios te dé muchas fuerzas y mucha salud" que me cayó bien dentro y me emocionó del modo que ya lo hiciera el Padre Mario en Barranquita o la señora de Santiz. La tienda la puse a la espalda de un cortijo en manos de unos ingleses que lo recuperan. Fueron muy amables y la señora me hizo una visita al caer el sol para ver si necesitaba algo. No tenía la inglesa ninguna necesidad de hacerlo y lo hizo. Junto al señor de Cerricos consiguió que me metiera en el saco con muy buenas sensaciones y pensando, como dice Pablo Benito, que hay mucha buena gente por ahí suelta.
Por la mañana infusión bien caliente mientras recogía las cosas y en ruta temprano que la Sierra de María me esperaba para verme cruzarla por tercera vez en poco tiempo. En María era día de colorido mercado. Repuse vituallas y me lancé a rodear el Gabar y a encontrar el camino que me llevaría al Valle de Taibena. No encontré el que esperaba pero llegué por otro un poco más largo e igual de hermoso. Devoré lo que me quedaba de comida en el Cortijo Taibena y bajé como un tiro de Carasoles a La Parroquia. En el trayecto encontré a Tere, que había salido un par de horas antes de Lorca para encontrarme y regresar juntos a La Alberquilla. Así que empecé solo y acabé en la mejor compañía...
En total unos 215 kilómetros en unas casi 15 horas. Como casi siempre, para repetir.
Saludos.
Miguel.





