Nuevas andanzas del caballero andante con alforjas. Desventuras laborales del fiel escudero.
Jamás he renegado de mi trabajo, me gusta lo que hago aunque suene a tópico, pero es verdad que hay veces que el trabajo de uno se empeña en poner freno a sus planes y al final siempre acaba ganando la batalla. Este puente de mayo ha pasado algo así. Miguel se ha ido de viaje en la bici y yo me he tenido que quedar dándole a las teclas para intentar mantener informados (o desinformados, como se prefiera) a los lorquinos. Acabo de entrar en el blog de un chico que va a recorrer 12.000 kilómetros desde la expo de Zaragoza hasta las olimpiadas de Pekín, y sólo en cuatro meses, y lo va a contar todo cada día. Se me ha ocurrido, que ya que no puedo vivir el viaje con Miguel por las tierras de la Región, podría ir contándolo a medida que voy teniendo noticias. Así que, ahí va la primera crónica del caballero andante y sus alforjas:
10 horas. 1 de mayo. La Alberquilla
Aunque salió a las diez de la mañana, a las siete y algo ya sonó el despertador y comenzó a prepararse las alforjas. Se ha llevado las dos grandes con bastante comida (arroz, barritas de cereales, sardinas, queso y tomaticos); la tienda de campaña; un aislante inflable con sorpresa incluida; y el trozo de un aislante de los convencionales para poder sentarse cuando haga parada en sitios espectaculares que yo me quedaré sin ver...(debería haber sido maestra)....Bueno. Con la bici naranja, y después de cambiar el caballete que se ha roto en el último momento, ha salido de su casa. Antes ha repartido besos entre Elenas, Conchitas y la que firma. Hacía algo de fresco y el aire daba de cara, y me temo que habrá seguido así durante varias horas. No puedo decir dónde iba porque no lo sé. Tampoco él. Se ha llevado por los menos cinco mapas diferentes porque no tenía claro qué ruta seguir, pero el principio lo haría por la carretera de Casas Nuevas. Ah, como compañeros para los ratos de descanso lleva a su inseparable radio y a Mujica Láinez entre otros autores. De momento, esto es todo desde el sillón de mi puesto de trabajo en Lorca. ¡Qué pena!




Comentarios sobre Nuevas andanzas del caballero andante con alforjas. Desventuras laborales del fiel escudero.
¡Ay! ¡¡Qué malo es ser escudero!! Piensa que al menos te libraste del odioso, espantoso, horroroso viento en contra.
Por cierto, espero que si llevó Bomarzo, lo tuviera al menos en dos tomos ;)
Hola Ali, me ha sorprendido que la chica de rodadas me escribiera, es un lujo. Cada día que abro el correo y veo un mensaje de vuestra página, a la que estoy suscrita, es lo primero que leo. Fue Miguel el que me vició en vuestras aventuras y también él está muy contento de que hayas visitado nuestro modesto blog. Para consuelo suyo, no era Bomarzo el libro de Mújica Láinez, era un volumen mucho menos pesado. Por cierto, que a mi no me importaría llevarme en las alforjas El Escarabajo, por mucho que me pesara. Al final a él no le hizo viento y me lo tragué yo el último día que hice unos 56 kilómetros para ir a su encuentro con mi bici a un pueblecito cercano de Lorca. ¡Me quité un poco la espina de haberme quedado en casa! Muchas gracias de nuevo, por escribirnos y por ilustrarnos cada día en vuestra página.