Las Monturas


Suele ser habitual, en los lugares de internet en los que se habla de viajes en bici, que los cicloviajeros hablen no sólo de las rutas, sino también de las máquinas sin motor que les hacen posibles las salidas. Un caballero sin montura a la que entendiera y apreciara, imagino, no tendría mucho que decir en justas y torneos; de igual manera, un ciclista de alforjas sin una bicicleta que le permita afrontar los retos del camino con comodidad y confianza, además de aumentar las inquietudes del viaje, le quita a éste parte de su magia y disminuye las posibilidades de tener éxito en la aventura. El éxito no se va a medir en nuestro caso en función del puesto, la velocidad, la distancia o el rendimiento; el éxito nos va a venir dado por la posibilidad de que una vez terminado el periplo, éste u otro más largo se repita. Cuando uno acaba un viaje en bici con lástima y deshace las alforjas pensando en dónde podría estar en ese momento si el viaje hubiera durado más, ha ganado. Cuando, al cabo de unos días, ya anda pendiente de los puentes y los fines de semana libres para encajar las rutas que tiene pendientes, ha ganado. Cuando planea otras nuevas y consulta las que han hecho otros, cuando mira el material que llevan, cuando lee las recomendaciones y los consejos, ha ganado. Y para ganar de todas estas maneras, tan diferentes a las que normalmente tenemos asociada la victoria, necesitamos unas bicis que en nuestro caso son las que siguen...



