Cuatro días por la Sierra de Segura
Durante el pasado puente de todos los santos, y dejando algo colgados a Lozano y Juani con los que en principio íbamos a Marruecos, nos marchamos a recorrer con nuestras bicis la parte norte del Parque Natural de la Sierra de Cazorla, Segura y Las Villas. Con cuatro días por delante y con buen tiempo casi asegurado partimos de Santiago de la Espada el jueves por la mañana con la intención de no regresar hasta el domingo por la tarde. Sólo teníamos claro el recorrido de la primera jornada que habría de terminar en Siles. En casi continuo descenso por la ribera del río Zumeta, límite natural entre Albacete y Jaén, llegamos a Las Juntas y subiendo por el cauce del sereno río Segura nos plantamos con mucha hambre en la hospedería rural de Río Madera. Poco duraron las migas para dos que nos dieron las energías necesarias para acabar a media tarde en Siles después de una estupenda bajada. Nos hospedamos en el hostal cruz y a la mañana siguiente empezamos temprano a pedalear decididos a inventarnos la ruta del día. Seguimos hacia el norte cruzando Villaverde de Guadalimar y subiendo el Puerto del Bellotar (1220 m) para dejarnos caer hasta Bienservida. De ahí a Villarrodrigo, donde nos comimos el tradicional bocadillo de jamón de los viajes en bici y nos tumbamos al sol para la cabezada de rigor. Decidimos terminar la jornada en Torres de Albánchez pasando antes por el pequeño pueblo de Génave y por el puerto sin nombre que nos dejó las piernas curiosas después de haber subido El Bellotar. Nos encontramos a la entrada del pueblo con el hotel rural Zahara de los Olivos (www.hotelzaharadelosolivos.com) donde nos hicieron un buen precio y tuvimos una buena conversación antes de dejarlo por la mañana. La tercera jornada se presentaba dura la cogiéramos por donde la cogiéramos. Cruzamos Benatae, Orcera y subimos a Segura de la Sierra, pueblo que no hay que dejar de visitar si se anda por la zona. Comida y tarde de ganarle metros a la montaña. Sobre las cinco nos plantamos en la cumbre de El Yelmo (1808 m) con todo el peso a cuestas, porque ante la propuesta que le hice a Tere de dejar las alforjas en el último cruce me contestó: "si me paro no subo". No sabemos si dolieron más las piernas al subir o las manos y las muñecas al bajar sin descanso y por pista de tierra los casi ocho kilómetros hasta el camping El Robledo. Siempre es una pena llegar al último día de un viaje en bicicleta pero sabiendo lo que nos esperaba no nos dejamos llevar por la morriña y nos pusimos a pedalear sabiendo que para llegar de nuevo a Santiago de la Espada tendríamos que abusar de plato chico y piñón grande y recorrer muchos kilómetros sin pasar de 5-6 km/h. El punto más bajo de la etapa rondó los 650 m y el más alto los 1600, pero el día, el paisaje, los churros con chocolate que nos comimos en Cortijos Nuevos y la tranquilidad con que afrontamos la jornada la hicieron muy llevadera. Eso no quita que después de salir de Hornos por la carretera vieja y subir casi 20 kilómetros sin apenas descanso estuviéramos ambos al borde de la pájara y tuviéramos que devorar ansiosos barritas de sésamo, queso y lomo embuchao. Después, homenaje en Pontones y llegada a Santiago de la Espada con pena por el final pero con la alegría de haber completado nuestro sexto viaje en bici, que con los pasados y los que vendrán nos llevará (ojalá) a recorrer de cabo a rabo...



